Política y opinión · En español
de colores...

de colores
son los calzoncillos de los profesores,
de bolitas
son los calzoncillos de las señoritas...
son los calzoncillos de los profesores,
de bolitas
son los calzoncillos de las señoritas...
recuerdo la parodia casi infantil de esa canción tradicional española que rezaba cómo los campos se visten de colores durante la primavera. Ya que en Alemania todo resulta invertido, aquí los campos se visten de colores en el otoño pues los tonos dorados adornan ahora todos los bosques. Además este año, la política se viste de colores pues le toca al triunfador partido de Anguelita decidir sobre la coalición que debe de realizar. Así que su partido la CDU (llamada coloquialmente la Unión) que se designa con el color negro busca darle un tono de color a su seriedad casi fúnebre y ha estado en plática con los verdes (que en el nombre llevan el color) y los socialdemócratas rojos del SPD. Al contrario de lo que se esperaría, todos tienen mucho recelo de aliarse con la todapoderosa canciller pues a los amarillos del FPD (los liberales), sus antiguos aliados, –como decimos en México– les fue como en feria: después de formar parte del gobierno, en estas ultimas elecciones ni siquiera obtuvieron el mínimo 5% para estar en el Bundestag.
Al tratarse de un sistema parlamentario, acá en Alemania, muchas negociaciones se hacen antes de formar el gobierno y se unen varios partidos hasta juntar la mayoría, pese a que, como se ve ahora, sean acérrimos enemigos, pues el CDU y SPD son los dos partidos alemanes mayoritarios, por eso se le llama la "gran coalición" a la unión de los dos. Lo que es un hecho es que el partido de Anguelita ya dijo NO a mayores derechos a las parejas del mismo sexo (entre ellos la posibilidad de adopción) y bueno, esa tampoco no es una prioridad de los social demócratas que buscan la institución de un salario mínimo en Alemania de 8.50 € que aunque sonaría mucho para México es menos de lo que gana por hora una asesora doméstica trabajando en negro (unos €10).
Mexiko, de cómo nos ven...
La edición de esta semana de la revista "Der Spiegel", con una imagen de Enrique Peña Nieto sentado en un gran sillón, en la que con las piernitas estrechamente cruzadas, la punta de sus dedos apenas tocándose, su famosos copete, una estudiada media sonrisa a lo monalisa me lleva a recordar alguna de las tantas actuaciones de Ernesto Alonso, dedica 6 páginas a México; en esta ocasión habla sobre la operación "Flatliquid" en la que la NSA intervino las comunicaciones de Felipe Calderón y su equipo de trabajo, así como también las del entonces candidato Peña Nieto. Ya se comienza a comentar este artículo, pero lo que vale la pena analizar, más allá de lo obvio: que Estados Unidos espía a todos: amigos y enemigos, son las entrelíneas de lo que se dice en Der Spiegel. De Calderón, por ejemplo, menciona el autor que hubo una sistemática infiltración en su red de computadoras, "y precisamente Calderon había cooperado estrechamente con Washington como ningún otro presidente mexicano". Luego de Peña Nieto menciona que prometió impulsar una reforma de su partido "una maniobra tipo show de acuerdo a los conocedores del desacreditado por corrupto PRI".
Finalmente el autor menciona que han enviado un correo electrónico al ministro de relaciones exteriores de México que seguramente ya debe de haber terminado en manos de la NSA en Texas.
En fin, que tanta indignación de todos los países sobre lo ya sabido –que todos se espían a todos–, parece una parodia cuando no sólo ningún país fue capaz de ofrecer asilo político a Edward Snowden, sino todos los que tanto se quejan del espionaje, se han prestado al juego cuando no permitieron cruzar por su espacio aéreo al avión de Evo Morales o también en el caso Julian Assange.
Mexiko, de cómo nos ven...
La edición de esta semana de la revista "Der Spiegel", con una imagen de Enrique Peña Nieto sentado en un gran sillón, en la que con las piernitas estrechamente cruzadas, la punta de sus dedos apenas tocándose, su famosos copete, una estudiada media sonrisa a lo monalisa me lleva a recordar alguna de las tantas actuaciones de Ernesto Alonso, dedica 6 páginas a México; en esta ocasión habla sobre la operación "Flatliquid" en la que la NSA intervino las comunicaciones de Felipe Calderón y su equipo de trabajo, así como también las del entonces candidato Peña Nieto. Ya se comienza a comentar este artículo, pero lo que vale la pena analizar, más allá de lo obvio: que Estados Unidos espía a todos: amigos y enemigos, son las entrelíneas de lo que se dice en Der Spiegel. De Calderón, por ejemplo, menciona el autor que hubo una sistemática infiltración en su red de computadoras, "y precisamente Calderon había cooperado estrechamente con Washington como ningún otro presidente mexicano". Luego de Peña Nieto menciona que prometió impulsar una reforma de su partido "una maniobra tipo show de acuerdo a los conocedores del desacreditado por corrupto PRI".
Finalmente el autor menciona que han enviado un correo electrónico al ministro de relaciones exteriores de México que seguramente ya debe de haber terminado en manos de la NSA en Texas.
En fin, que tanta indignación de todos los países sobre lo ya sabido –que todos se espían a todos–, parece una parodia cuando no sólo ningún país fue capaz de ofrecer asilo político a Edward Snowden, sino todos los que tanto se quejan del espionaje, se han prestado al juego cuando no permitieron cruzar por su espacio aéreo al avión de Evo Morales o también en el caso Julian Assange.