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escepticismo ecológico

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| Street Art. Colonia |
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| Street Art. Colonia |
La política y religión, como se afirma, nunca deben discutirse; economía e inmigración ni siquiera se mencionan. Sólo en una cosa estaban todos de acuerdo: el cambio climático. Cada lectura, cada compresión auditiva estaba dedicada a perpetuar los dogmas actuales: el mundo se está recalentando, lo cual es causado por los gases de efecto de invernadero generados por el ser humano y debemos de hacer algo al respecto. Por ello cuando he expresado mi escepticismo respecto a la teoría del cambio climático, soy lapidado por inconsciente o al menos la gente me mira con ojos extraños y los más conservadores evitan siquiera dirigirme la palabra.
El cambio climático se ha convertido un dogma y, como un gran número de científicos soporta esta premisa y no la fe, ahora resulta más grave negar el calentamiento global (cuando hace 40 años los científicos afirmaban que venía una próxima glaciación) que, a principios del siglo XIX, negar que dios creó el universo en 6 días (no nos olvidemos que el séptimo se dedico a flojear, pues hasta dios necesita descanso). La postura evolucionista podía llevar a la prisión en Estados Unidos.
En fin que conciencia ecológica y cambio climático son conceptos inseparables. Si uno niega lo segundo inmediatamente se asume que uno no quiere hacer nada por el planeta.
¿Pero qué dice la teoría del cambio climático?
En los últimos años se ha registrado un aumento de la temperatura de la superficie de la tierra y, se afirma que es resultado de la producción de gases de efecto de invernadero, principalmente el CO2 producto de la combustión.
La generación de estos gases por el hombre se ha elevado exponencialmente desde la revolución industrial, por lo que se atribuye al ser humano mismo las causas de esta elevación de temperatura y por ello debemos reducir sustancialmente su producción. Uno de los medios de hacerlo es la producción de energía eléctrica por medios que no tengan que ver con la combustión de combustibles fósiles: energía eólica, energía hidroeléctrica y, sobre todo: energía nuclear. A muchos les pasa por alto que esto, la energía nuclear va muy acorde con la solución al cambio climático. Otro drástico método de limitar el incremento de los gases de efectos de invernadero sería detener el desarrollo industrial por se acabaría la esperanza de Latinoamérica y África para salir de sus constantes crisis.
Los detractores de esta teoría no niegan el registro en el aumento de temperatura. Aunque el hombre comenzó a registrar las temperaturas desde hace muy pocos años en comparación con la historia del mundo, existen métodos indirectos para estimar las temperaturas antiguas a través de la capa de hielo de los polos pero esos resultados tienen un mayor grado de incertidumbre. Lo que afirman los herejes del cambio climático es que los gases de efecto de invernadero que genera de manera natural la tierra (e.g. las explosiones volcánicas) son en mayor cantidad que los generados por el hombre, así que habría calentamiento global con o sin el hombre.
El quinto jinete del apocalipsis
Recuerdo una noche insomne de niño. Había escuchado en la radio la noticia de un millonario americano que había construido un bunker nuclear con muros de plomo y todo lo necesario para sobrevivir a la tercera guerra mundial. Yo sufría pensando cómo podríamos sobrevivir los demás. Esa era la generación X, la que creció durante la guerra fría. Nosotros no podíamos hacer nada más que perder el sueño al respecto.
Ahora el miedo de la humanidad oscila entre terrorismo y el cataclismo nuclear. Nos bombardean con películas, noticias y todo lo posible al respecto. Que el cataclismo en Japón fue resultado de nuestro abuso de la naturaleza.
¿Qué dirían si un día comienza a llover sin parar en la ciudad de México y se inundara todo? Pues el cambio climático.
Pero ¿cual cambio? la ciudad de México fue un lago y si se vuelve a llenar de agua pues no es un cambio sino, más bien, un mantenimiento, ¿no?
¿A quién beneficia la teoría del cambio climático?
Uno de los principales promotores de esta teoría es Al Gore, ex-vicepresidente de EU. En sus conferencias magistrales y películas se pueden extraer la conclusión que solamente a través de políticas "ambientalistas" en Estados Unidos se podrá salvar al mundo. Es así que no importa qué hagamos como individuos sino sólo los políticos como él nos pueden salvar. No importa qué hagamos en México cuya contribución a los gases de efecto de invernadero es mínima, así que ¿para qué preocuparnos por ello?
Ya que los políticos son los únicos que nos pueden salvar habrá que pagar más impuestos dirigidos a tomar acciones mismas que se traducen en costosos comités, reuniones internacionales y una costosa burocracia mundial. También beneficia a los productores de energía nuclear, principalmente Francia y Estados Unidos y, claro, a los fabricantes de automóviles eléctricos.
Si tenemos miedo, pues vamos a actuar como una masa aterrada que se va a dejar dirigir por líderes que alimenten nuestro miedo. Así fue la guerra fría, así fue la guerra contra el terrorismo, así es el cambio climático.
Los partidos del verde, gracias a ello, tienen ganado ya un porcentaje de los votos de los electores indecisos pues ya sólo con ese color llevan una ventaja. Veamos el partido verde mexicano, una franquicia propiedad del niño verde y sus secuaces. En Europa, tampoco es que haya mucha diferencia, los idealistas de hace algunos años se han convertido en políticos profesionales que viven del erario público,
¿y entonces?
Y por qué no simplemente pensar en que debemos de hacer algo para vivir más acordes con la naturaleza, no importando las teorías a nuestro alrededor. No debemos tirar un papel al campo no por que vaya a tener una implicación en la temperatura mundial sino, más sencillo, por que ensucia y va a tardar años en desaparecer. Deberíamos de utilizar de manera más eficiente nuestros recursos pues con eso se ahorramos nuestros propios recursos. Deberíamos pensar que lo mejor no son los autos eléctricos en lugar de automóviles de combustión interna, lo mejor sería no tener autos, ¿no?
Un nuevo tipo de street art
Outdoor Knitting
El cambio climático se ha convertido un dogma y, como un gran número de científicos soporta esta premisa y no la fe, ahora resulta más grave negar el calentamiento global (cuando hace 40 años los científicos afirmaban que venía una próxima glaciación) que, a principios del siglo XIX, negar que dios creó el universo en 6 días (no nos olvidemos que el séptimo se dedico a flojear, pues hasta dios necesita descanso). La postura evolucionista podía llevar a la prisión en Estados Unidos.
En fin que conciencia ecológica y cambio climático son conceptos inseparables. Si uno niega lo segundo inmediatamente se asume que uno no quiere hacer nada por el planeta.
¿Pero qué dice la teoría del cambio climático?
En los últimos años se ha registrado un aumento de la temperatura de la superficie de la tierra y, se afirma que es resultado de la producción de gases de efecto de invernadero, principalmente el CO2 producto de la combustión.
La generación de estos gases por el hombre se ha elevado exponencialmente desde la revolución industrial, por lo que se atribuye al ser humano mismo las causas de esta elevación de temperatura y por ello debemos reducir sustancialmente su producción. Uno de los medios de hacerlo es la producción de energía eléctrica por medios que no tengan que ver con la combustión de combustibles fósiles: energía eólica, energía hidroeléctrica y, sobre todo: energía nuclear. A muchos les pasa por alto que esto, la energía nuclear va muy acorde con la solución al cambio climático. Otro drástico método de limitar el incremento de los gases de efectos de invernadero sería detener el desarrollo industrial por se acabaría la esperanza de Latinoamérica y África para salir de sus constantes crisis.
Los detractores de esta teoría no niegan el registro en el aumento de temperatura. Aunque el hombre comenzó a registrar las temperaturas desde hace muy pocos años en comparación con la historia del mundo, existen métodos indirectos para estimar las temperaturas antiguas a través de la capa de hielo de los polos pero esos resultados tienen un mayor grado de incertidumbre. Lo que afirman los herejes del cambio climático es que los gases de efecto de invernadero que genera de manera natural la tierra (e.g. las explosiones volcánicas) son en mayor cantidad que los generados por el hombre, así que habría calentamiento global con o sin el hombre.
El quinto jinete del apocalipsis
Recuerdo una noche insomne de niño. Había escuchado en la radio la noticia de un millonario americano que había construido un bunker nuclear con muros de plomo y todo lo necesario para sobrevivir a la tercera guerra mundial. Yo sufría pensando cómo podríamos sobrevivir los demás. Esa era la generación X, la que creció durante la guerra fría. Nosotros no podíamos hacer nada más que perder el sueño al respecto.
Ahora el miedo de la humanidad oscila entre terrorismo y el cataclismo nuclear. Nos bombardean con películas, noticias y todo lo posible al respecto. Que el cataclismo en Japón fue resultado de nuestro abuso de la naturaleza.
¿Qué dirían si un día comienza a llover sin parar en la ciudad de México y se inundara todo? Pues el cambio climático.
Pero ¿cual cambio? la ciudad de México fue un lago y si se vuelve a llenar de agua pues no es un cambio sino, más bien, un mantenimiento, ¿no?
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| Street Art. Colonia |
Uno de los principales promotores de esta teoría es Al Gore, ex-vicepresidente de EU. En sus conferencias magistrales y películas se pueden extraer la conclusión que solamente a través de políticas "ambientalistas" en Estados Unidos se podrá salvar al mundo. Es así que no importa qué hagamos como individuos sino sólo los políticos como él nos pueden salvar. No importa qué hagamos en México cuya contribución a los gases de efecto de invernadero es mínima, así que ¿para qué preocuparnos por ello?
Ya que los políticos son los únicos que nos pueden salvar habrá que pagar más impuestos dirigidos a tomar acciones mismas que se traducen en costosos comités, reuniones internacionales y una costosa burocracia mundial. También beneficia a los productores de energía nuclear, principalmente Francia y Estados Unidos y, claro, a los fabricantes de automóviles eléctricos.
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| Grupo pintando un gáffitti en Colonia Parece que ya se ha perdido la condición de clandestinidad |
Los partidos del verde, gracias a ello, tienen ganado ya un porcentaje de los votos de los electores indecisos pues ya sólo con ese color llevan una ventaja. Veamos el partido verde mexicano, una franquicia propiedad del niño verde y sus secuaces. En Europa, tampoco es que haya mucha diferencia, los idealistas de hace algunos años se han convertido en políticos profesionales que viven del erario público,
¿y entonces?
Y por qué no simplemente pensar en que debemos de hacer algo para vivir más acordes con la naturaleza, no importando las teorías a nuestro alrededor. No debemos tirar un papel al campo no por que vaya a tener una implicación en la temperatura mundial sino, más sencillo, por que ensucia y va a tardar años en desaparecer. Deberíamos de utilizar de manera más eficiente nuestros recursos pues con eso se ahorramos nuestros propios recursos. Deberíamos pensar que lo mejor no son los autos eléctricos en lugar de automóviles de combustión interna, lo mejor sería no tener autos, ¿no?
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| Un nuevo street art Outdoor knitting |
Un nuevo tipo de street art
Outdoor Knitting
MEXICO CREO EN TI
Ahora el presidente Calderón declaró que Brasil obtuvo las olimpiadas pues en una cosa están de acuerdo los brasileños: en que no hablan mal de Brasil. Pues yo no veo tampoco que los mexicanos hablemos mal de nuestro país, hablamos mal del presidente, de los políticos y de los empresarios, pero del país, nunca. Pero quizás para Calderón, parafraseando a Luis XIV, el rey sol, México es él. Pero no acepta críticas, ahora ya se fue Pacual, el embajador de Estados Unidos. Lo acusó de inmiscuirse en los asuntos de México. Pues siempre lo hacen. EL problema es que gracias a Wikileaks puso en evidencia todas sus fallas.
Archivo fotográfico



