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hacer colición o no hacer coalición, he ahí el dilema...

El día de ayer renunció el ministro de defensa alemán Karl-Theodor zu Gutenberg. En su discurso de despedida afirmó melancólicamente que sus fuerzas ya no daban para más. Seguramente se refería a los severos ataques y críticas que había recibido las últimas semanas por el supuesto plagio en su tesis doctoral. El caso sigue llenando las cuatro columnas alemanas. No importan los soldados en Afganistán, tampoco la reforma del sistema militar del país, lo único es si el ahora ex-doctor no incluyo las citas correspondientes en su trabajo doctoral para que los extractos literales de textos de otros autores no fueran considerados plagios. Nadie discute tampoco si las conclusiones de su tesis, en sí, aportaron algo. Si fuera así, creo que sería un problema más de forma que de fondo pero el medio académico y, sobre todo el político, no perdona las formas y ahora se han quedado sin uno de los ministros más populares y respetados, incluso algunas de las encuestas muestran que los ciudadanos hubieran preferido que no renunciara.
Ahora le tocará a la unión de los partidos políticos que forman el gobierno designar un nuevo ministro. No es una decisión que, como Mexico le correspondería solamente al jefe de gobierno, en este caso la canciller Angela Merkel. Aquí es una coalición y se debe de consultar a todos los partidos que la forman pues los ministros no son siempre parte del mismo partido, por ello cada vez que la prensa se refiere a ellos se menciona su origen partidario, así el electorado puede saber si alguno de los partidos en el poder estaría gobernando bien o no. De esta forma el régimen no resulta un todo indivisible donde sólo un partido es responsable de sus acciones.El sistema mexicano es diferente. Nosotros votamos directamente por el presidente de la república y por los gobernadores y por ello ellos nunca quieren dejar espacio para los otros partidos. Es uno el que gobierna y todos los demás quienes lo atacan.
Ahora en México se discute sobre la alianza entre PAN y PRD para lanzar un candidato común para les próximas elecciones de gobernador en el Estado de México. Andrés Manuel López Obrador se ha lanzado con todas sus huestes en franca oposición y con ganas de que lo expulsen del partido para tener otra causa más. Para él no existe conciliación, para él todos son enemigos y sus ideologías son incompatibles.
El problema es que las coaliciones en México se negocian por debajo de la mesa. Nadie sabe a qué acuerdos llegan. Nadie sabe que concesiones se otorgan unos a otros los partidos. ¿No sería mejor que se hablara claramente de ello, que conociéramos qué decisiones de gobierno tomaría un partido de la coalición y cuáles otro? De esa forma sabríamos, como sucede en Alemania, si un partido gobierna bien o mal y así no habría esa dicotomía entre gobierno y enemigos, pues para gobernar, tendrían que ponerse de acuerdo frente a la ciudadanía. Pero siempre es más fácil ser oposición, pregúntele al Peje...
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