Política y opinión · En español
¿Hay demasiados extranjeros en el mundo?
¿Hay demasiados extranjeros en el mundo?
Graffitti descubierto por los muros de Bruselas.
Dada la ola de xenofobia que se
está despertando en el mundo, catalizada por la crisis de refugiados sirios
trasladandose a Europa, los déspotas están tomando el poder del mundo. “Estoy a favor del Brexit”, nos comentaba orgulloso un
británico casado con una mexicana, “vamos a recuperar nuestra idenitidad”.
Pareciera que es así: hay demasiados extranjeros en el mundo. Pareciera que nos
hemos olvidado todas las ventajas que ha traido la migración: quizas ninguno
asociaríamos la pasta con Italia si Marco Polo no hubiera llegado a oriente, o
la papa proveniente del Nuevo Mundo
no habría salvada a Europa de las constantes hambrunas. Si quisieramos
incluso hablar biológicamente, hay evidencias de que la endogamia degenera las
razas. Los pastores alemán padecen de problemas de cadera, otras razas, de males
cardiácos, mientras que los perros criollos sobreviven de mejor manera. Todos reconocemos la belleza de ciertos
pueblos como los brasileños pues la amalgama de sus colores y sabores ha dado algunos de los hombres y
mujeres más atractivos del mundo.
La migración puede tener muchas
causas: desde la aventura, hasta la avaricia pero en la actualidad hemos vivido
una migración provocada por las condiciones de miseria en le mundo: miseria
causada por la pobreza en África y Latinoamérica o la misería de la guerra en
Medio Oriente.
Más de la mitad de la población
de México sobrevive en la miseria extrema y por ello afirman muchos emigrantes que
mientras puedan, seguirán emigrando pues nuestro país no les ofrece condiciones
para sobrevivir. Las imágenes de la costa de Lampedusa conmueven ante las
condiciones extremas que deben de sufrir los africanos para dejar su tierra y
empacar sus posesiones, si tienen algunas, para arriesgarse a una travesía sin
retorno.
A pesar de la cantidad de los
muertos en los desiertos de Arizona y Nuevo México, nos pareciera que no
estamos en una situación tan extrema. Muchos de los migrantes mexicanos en
Estados Unidos mantienen lazos con su país de origen: las remesas que envían a
sus familias son una de las principales fuentes de divisas del pais. Basta ver
las casas al estilo gavacho que se
elevan en pueblos perdidos del norte de país, pueblos de mujeres, niños y
viejos, casas que sueñan con ocupar pero que quizás queden vacías.
La promesa de campaña del actual
presidente de Estados Unidos, repetida hasta el cansancio, ha sido la
construcción de un gigantesco muro que los aisle de su vecino del sur. lleno de
asesinos y violadores, afirma él.
Nos hace recordar las obras monumentales que a costa de muchas vidas han
construido con diferentes pretextos los despotas de la hstoría: la muralla
china, las piramides de Egipto, el sistema de albercas de Angkor, Versalles, el
mausoleo de Lenin, el Palacio de gobierno ahora parlamento en Bucarest, etc. Ahora
el gran constructor americano además de sus torres y casinos que nos recuerdan
mucho de la historia de las mafias de ese país, va a aprovechar su posición
para hacer el mejor negocio de la historia y que quede su nombre con su ego
recordado para siempre.
Quizás a manera de venganza no
deberíamos volver a mencionar su nombre.
El problema de los refugiados y
migrantes es un problema complejo, seguro los países receptores no podrían
mantener sus condiciones de vida privilegiadas si entraran todos. Quizás es un
precio que tiene que pagar por el bienestar de tantos años. Pero el odio
irracional del presidente americano hacia su vecino del sur (se habla de que
algunas vez emprendió sin éxito negocios al norte de México) lo lleva a
plantear las peores políticas hacía su vecino del sur achacándole todos sus males
pues es tan fácil encontrar al enemigo fuera, por lo que al estilo de sus
antecesores del siglo XIX que se anexionaron la mitad del entonces territorio
mexicano –según una dudosa conversacion con el presidente mexicano– amenza con
enviar tropas. Aunque no llegue a ese extremo, promete expulsar a los mexicanos
ilegales de su país y renegociar el tratado de libre comercio con México. Terminar
con la mano de obra que ha subsidiado con su trabajo su agricultura, producción
y servicios. Llevar a la miseria a su vecino del sur no solucionaría ese
problema, sólo provocara más muertos y más violencia. Las imágenes de los
africanos cruzando el mar, nos muestra que ante la miseria no queda más que el
escape.
Al final de la Seguda Guerra
Mundial, Estados Unidos, con la idea de evitar guerras futuras, comenzó a desmantelar la industria alemana
lo que causó más miseria en la ya desgastada sociedad germana, lo que generó
manifestaciones y que se elevara el riesgo de que los comunistas tomaran fuerza
en Alemania occidental deblitando con ello la posición americana ante el bloque
soviético. Ante ello surgio el ERP, programa de recuperacion de Europa,
conocido como plan Marshall por el secretario de estado que lo instrumentó.
Este programa inyectó a la reconstrucción europea lo que a dólares actuaes serían
120 mil millones de dólares, sembrando las bases para la prosperidad actual y
protegiéndolos contra el avance del comunismo.
Hacen falta líderes visionario
que reconozcan que los destinos de los vecinos están ligados. México depende de
USA, pero también USA necesita de México por lo que habría que replantear el modelo de desarrollo que ha
existido desde el incio del NAFTA que en muchos sentidos se basa en que la mano
de obra barata (es decir la miseria de los mexicanos) como la principal ventaja
que podems ofrecer. Hace falta un líder en México que nos conduzca a la
reconstrucción del país y uno en el norte que nos apoye en ello pues sólo así,
con un nuevo paradigma, podríamos resolver nuestros problemas.