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La noche de los alfileres Santiago Roncagliolo Alfaguara, 2016 En esta entretenida…

Fotografía de La noche de los alfileres Santiago Roncagliolo Alfaguara, 2016   En esta entretenida…

Fotografía del archivo de Deutschlango

 

La noche de los alfileres

Santiago Roncagliolo

Alfaguara, 2016

 

En esta entretenida novela de suspenso, cuatro jóvenes adolescentes de Lima en sus propias voces nos van narrando los acontecimientos que conducen a la muerte de la terrible srita. Pringlin, estricta profesora del colegio religioso donde estudian. Cada uno tiene una historia familiar diferente que sale de los cánones de la “normalidad” que quisieran en una escuela católica. La profesora y las circunstancias los van acorralando hasta llegar al desenlace esbozado desde el comienzo del libro. Las personalidades y voces de cada uno de los protagonistas se reconocen y diferencian adecuadamente. Los hechos en sus relatos se confunden, se contradicen (poco) pues han pasado ya varias décadas desde que sucedieron los acontecimientos. Desde el inicio la tensión capta al lector, al final cuesta trabajo soltar el libro y gracias a la construcción del relato que se lleva hasta antes del desenlace, éste no decepciona aunque quedan demasiadas evidencias para que no se descubra el crimen cuya investigación es abandonada por la policía a causa del atentado de Abril de 1992.

La historia sucede en una Lima violenta por los atentados de Sendero Luminoso cuya crudeza se resalta sobre todo en la historia del padre de uno de los jóvenes, militar profesional, y que está presente todo el tiempo en los constantes apagones que afectan a los protagonistas.

Me atrevería a afirmar que se trata de una novela masculina, se siente la violencia, la energía y las hormonas, y los jóvenes realizan poca introspección. Habría que ver qué opinan quienes sean más proclives a las novelas femeninas, de introspección.

La antagonista se nos presenta como un ser maligno, capaz de hechizar a los muchachos con sus palabras (acorde con el relato ya que conoce sus historias familiares) pero que prácticamente nunca muestra bondad o arrepentimiento, incluso al final es fría y calculadora. Resulta un personaje de melodrama para que el lector quede satisfecho con su desenlace como la bruja cocida en el horno por Hansel y Gretel.

Aunque desde un cierto presente se cuentan los acontecimientos del pasado, a partir de que se inicia la narración se suscitan de una manera lineal, sólo con vueltas al presente para que a los personajes se les oiga respirar pero poco nos enteramos de su vida de adultos. La razón porqué vuelven a estos eventos del pasado se descubre hasta las últimas páginas del libro y aunque no afecta la historia, no resulta tan convincente. Durante la narración de los acontecimientos, el autor nos da tenues indicios de que es uno de los propios personajes que provoca esa reminiscencia del pasado La novela no tiene ninguna vuelta de tuerca y hace que cuando el lector cierre la obra no quede realmente con ningún enigma, reflexión, perturbación, esas sensaciones que dejan las grandes obras y que nos obligan a dedicar un tiempo a su digestión. Ésta, en cambio, se digiere con facilidad para que podamos terminarla y sin tiempo de por medio, podamos seguir con nuestra siguiente lectura.

Deja la satisfacción de una historia bien contada, emocionante y con una cierta modernidad en su narrativa, y fácilmente se podría llevar a la pantalla en una película palomera.