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Rockapulco

Caminando por las calles de Zürich, para ser más exacto en la Langstrasse, avenida caracterizada por su pintoresca mezcla de restaurantes étnicos, peluquerías especializadas en trenzar los cabellos crespos de los africanos y por las chicas de la vida galante que dividen su tiempo entre el "trottoir" y los cabarets de la zona, me divirtió descubrir, en una calle lateral, un bar llamado Acapulco. No es nada raro. Me atrevería a afirmar que en toda ciudad del mundo que se considere un poco cosmopolita existe al menos algún lugar, sea una tienda, un bar o hasta una papelería, con el nombre de la más famosa playa mexicana que, además, se encuentra entre las más famosas del mundo. Hasta al mismísimo Pedro Picapiedra le dio por rocanrolear en Rocapulco.
Muchas personas de este lado del mundo incluso me han expresado su sueño de conocer la riviera mexicana. Qué me disculpen mis amigos acapulqueños pero yo prefiero advertirles que mejor busquen otro destino dentro del mismo México pues nos acabamos Acapulco. Incluso, como si hubiera sido un episodio de los Simpson en que después de inundar la ciudad de basura deciden trasladarla a otro sitio, así es Acapulco, ante la imposibilidad de salvar su pauperizada costera y sus desgastadas playas, decidieron trasladar todo al ya no tan flamante Acapulco Diamante. Quizás deberíamos evaluar la posibilidad de hacer lo mismo con el país.
Pero si las únicas noticias que llegan sobre la más famosa playa de nuestro país son balaceras y decapitados, ¿cómo espera "nuestro señor presidente" convertir al turismo en una actividad prioritaria? No es lo mismo que los europeos escuchen sobre la violencia en Ciudad Juárez, o lean sobre los cuerpos que aparecieron en Michoacán o sepan de una balacera en Garza García, a que escuchen de asesinatos en Acapulco o Cancún. Por decreto Calderón pretende convertir México en el destino turístico número uno, ya lo declaró pues eso lo único que le sabe hacer el presidente del empleo, el mismo que prometió en su campaña derogar el impuesto de la tenencia y nos promete justicia y seguridad.Suerte, Calderón !!!
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