Alrededor, alrededor, arriba, abajo, a través…
- yo8258
- 8 jun
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Sería ingenuo sorprenderse, más ahora que la tecnología de las redes nos permite a todos expresarnos en los foros digitales, que todo el tiempo se discuta sobre la izquierda y derecha en política pero, como constataron Gauche & Rémond (2002) citados por Bienfait (2014)[1] si se les pregunta a los paseantes cuál es la diferencia entre una y otra, la mayoría responderá que realmente no saben, pero eso sí, se posicionarán en alguna de las dos. Es por ello que algunos intelectuales señalan está dicotomía como simple retórica (Furedi, 2005) o simplemente anacrónica (Lukacs, 2005). En México, desde 2018, cuando llegó a la presidencia Andrés Manuel López Obrador (aka El Peje), y su partido se convirtió en hegemónico, Morena se apropió del término izquierda como si ellos fueran los absolutos detentores de esa posición política en el país y cualquiera que no los apoyara incondicionalmente formara parte de la derecha, siendo la primera una idealización del bien y la segunda la posición de los villanos. Esta división maniquea plantea que la posición ideológica y política es simplemente una línea recta en la que los buenos se encuentran a siniestra y los malos a la diestra.
Bienfait (2014) pone el origen de esta dicotomía (izquierda-derecha) en 1789 durante una reunión de los Estados Generales (asamblea extraordinaria convocada por el rey Luis XVI) en Versalles, Francia. Dado el número tan grande de representantes (más de 500), para facilitar el voto, los que apoyaban a Mirabeaus (quienes se adherían más a los ideales de la revolución) se sentaron a la izquierda del presidente de la sesión y quienes apoyaban a Malouets y por lo tanto al régimen monárquico se sentaron a la derecha. Durante ese tiempo turbulento, no sería esa la única ocasión en que los liberales se sentarían a la izquierda y los conservadores a la derecha por lo que de acuerdo a Gauchet (2021)[2], la prensa que seguía las reuniones comenzó a referirse a las facciones, primero como el lado derecho (la côté droite) y el lado izquierdo (la côté gauche), pero luego simplemente como la derecha y la izquierda. La posición definitiva de esos términos como categoría del lenguaje político y simplificación extrema de las posiciones políticas viene de la época de la Restauración Francesa (1814-1815) donde los realistas se acomodaron a la derecha en el seno de la cámara y los liberales a la izquierda.
El antropólogo francés Robert Hertz (1909-1973), citado por Bienfait (2014), realizó una monografía de las relaciones de izquierda y derecha en las culturas tradicionales alrededor del mundo, donde resultó que el elemento masculino, fuerte, se asocia generalmente con la mano derecha y el femenino, débil, con la izquierda resultado de que la mayor parte de la humanidad es diestra y por lo tanto cuenta con mayor fuerza en ese lado, de allí que podría asociarse a la derecha con el poder masculino del statu quo, lo que ahora sería el patriarcado tradicional.
Posteriormente tras la revolución francesa, se difundiría esta división entre derecha, como quienes quieren mantener el orden presente, e izquierda, los que lo quieren cambiar. Es curioso que ciertas doctrinas o tipos de pensamiento hayan pasado de uno a otro lado del espectro político. El liberalismo económico originalmente se situó como una tendencia progresista de la burguesía en contra del absolutismo monárquico (izquierda), y luego pasó a la derecha cuando surgió el socialismo en respuesta a la desigualdad creada por el capitalismo[3].
El origen de los términos derecha, quienes buscan conservar el sistema, e izquierda, quienes promueven el cambio y se oponen al status quo puede resultar ya contradictorio, porque la izquierda, como afirma el profesor italiano Sartori, “se opone al statu quo de la no izquierda. Cuando está en el poder en cambio, la izquierda se opone a los cambios propuestos por sus oponentes y mantiene su propio statu quo”.
De acuerdo a Sartori (2008)[4], aunque considera que en cierta medida las ideologías han llegado a su fin, señala que antes de la caída del muro de Berlín correspondía a la URSS y al Marxismo definir lo que era de izquierda y lo que no, y por lo tanto, lo que sucedía en el mundo capitalista, era de derecha. Curioso que ahora que no existe más la URSS y que Rusia es un país capitalista y totalitario, mucha de la “izquierda” mexicana siga considerando que por definición deben de ser favorables y defensores a todo lo que tenga que ver con ese país. Entiendo que mucho sería en contraposición con los Estados Unidos, pero eso no justifica que, como muchas veces lo hacen, deban apoyar las políticas totalitarias, intervencionistas y anti minorías que ejerce actualmente el gobierno ruso. Sartori también señala lo difícil que sería erradicar esas etiquetas que sirven a intereses polarizadores como vemos en la retórica actual del gobierno mexicano. Nosotros somos la izquierda, los buenos, y quienes no estén con nosotros son la derecha, los malos. Continuando con Sartori, la izquierda se define a sí misma como virtuosa y perseguidora del bien, mientras que la derecha sólo atiene a sus asuntos, pero como afirma el politólogo italiano, “quien alardea de moralidad, perece de inmoralidad”. También señala que la izquierda actual “carece del anclaje del marxismo” que servía de instrumento doctrinario, y que “contra el marxismo se podía discutir, contra la nada o contra la hipocresía se discute malamente”.
Ahora que han caído la mayor parte de los regímenes socialistas, habría que definir que se entiende por izquierda y derecha. La izquierda en general ha atraído más intelectuales por lo que su producción teórica resulta mayor. La derecha, en cambio, se trata de doctrinas pragmáticas racionalizadoras. Resumiendo lo que se encuentra en la literatura sobre la izquierda y la derecha se podrían indicar algunas características de la izquierda y la derecha basándonos principalmente en lo que señala Elizabeth Zechmeister[5].
La primera, la izquierda:
Cree que debería haber mayor igualdad de ingresos
El estado debe tener más responsabilidad para asegurar que todos tengan sustento.
Se pone a favor de aumentar los recursos públicos para educación, vivienda, el combate a la pobreza, y otros servicios sociales
Está a favor de los derechos de las minorías, incluyendo la diversidad LGBTTTI
A favor de la despenalización del aborto
Defiende las familias no tradicionales y los derechos de la mujer
En cambio la derecha, además de estar en contra de los puntos anteriores:
Cree que un gobierno autoritario es necesario y por lo tanto el fortalecimiento del ejercito es importante.
Está a favor de que la iglesia o líderes religiosos participen en política
Está a favor de la familia tradicional.
Lo que resulta curioso es que si analizamos muchas de las acciones del fundador y primer presidente del partido de “izquierda” mexicano resultarían contradictorias pues una de las primeras decisiones del gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) fue la cancelación del programa de estancias infantiles en 2019, lo que afecto sobre todo a las madres trabajadoras. Una de los puntos de la derecha es que la mujer no debe de trabajar y debe dedicarse a cuidar a los hijos, por eso se opone a facilitar que la mujer se incorpore al mercado laboral y a que obtenga los mismos beneficios que el hombre porque su papel debe estar en el hogar.
Las organizaciones y colectivos feministas se opusieron a la propuesta de AMLO de que el tema de la despenalización del aborto se decidiera en una consulta pública (los derechos humanos no se votan) y por sus críticas señaló a las feministas de querer afectar su gobierno y las declaró como conservadoras. En Febrero de 2020, Beatriz Gutiérrez Müller, esposa de AMLO, se sumó inicialmente a la convocatoria del paro nacional de mujeres, pero horas después reculó de su postura.
Durante su jefatura de gobierno de la Ciudad de México (2000-2005), AMLO se opuso a la legalización de las parejas del mismo sexo; en ese momento existía la iniciativa de ley sobre las sociedades de convivencia, un primer esfuerzo para reconocer los derechos de esas parejas y luego, ya presidente, en su conferencia mañanera, varias veces usó expresiones que podrían catalogarse como homofóbicas llegando incluso a decir posteriormente al saludo efusivo que le propinó la diputada trans Salma Luevano, uso la frase para referirse a ella como “un señor vestido de mujer”.
No sólo eran comunes las citas de la biblia en su conferencia mañanera y cuando canceló el horario de verano argumentó que se volvía a la hora de dios. El Partido Encuentro Social, un partido confesional donde participaban, contrario a la ley, pastores religiosos, participó en la coalición que lo llevó al poder. La militarización del país no sólo en las áreas de seguridad y defensa es innegable, ahora la marina y el ejercito controlan puertos, aduanas, trenes, líneas aéreas, hoteles y ejercen con opacidad presupuestos cada vez más altos mientras se reducen los presupuestos de las universidades.
Para muchos investigadores esta simplificación dualista maniquea no resulta seria para un análisis profundo de la situación política, sin embargo, tanto para los políticos como para el público resulta una alternativa fácil pues permite la descalificación del otro. Sólo hay dos posibilidades, si estás conmigo eres de izquierda y por lo tanto detentor de los valores de ella, si no estás conmigo necesariamente eres parte de la derecha y por lo tanto, no importa lo que expreses y hagas, tú será siempre parte del enemigo. Es por ello que la mayor parte de la discusión política, en lugar de centrarse en un análisis serio las acciones del gobierno como crecimiento y bienestar económico, transparencia, seguridad, defensa del estado de derecho y derechos humanos, se centra solamente en la discusión de quienes son realmente los detentores del cetro de la izquierda mexicana. En el programa mañanero instituido por el actual partido hegemónico, el discurso se encuentra plagado de la simplificación dualista izquierda liberal buena vs derecha conservadora mala. Como dice una pintoresca expresión mexicana, nos espantan con el petate del muerto: que volverá la derecha al poder, y es verdad que atrapados en una partidocracia (un sistema de partidos en la que las únicas opciones para el ciudadano son las que ofrecen los partidos existentes por la dificultad de que haya nuevos partidos y sobre todo candidaturas independientes), no existe mucho hacia donde moverse, pero aunque los partidos políticos se autodefinan dentro de ese espectro lineal no quiere decir que los ciudadanos, por expresar críticas al gobierno, tengamos que colocarnos en ese gráfica y si criticamos a quienes se ostentan como la izquierda necesariamente nos tengamos que mover a la derecha y apoyar a los que se encuentran dentro de ese lado.
El partido en el poder ha sabido llevar a las calles esta dicotomía que más asemeja la rivalidad de un partido de futbol, de tal manera que su gran masa de seguidores (con una cierta similitud con la revolución cultural de Mao), no importa su nivel educativo o económico, porque se da a todos los niveles, consideran que cualquiera que se atreva a criticarlos lo hace porque está en contra de la justicia social y el desarrollo económico de los más desfavorecidos, por que la única forma de llegar a estos objetivos, es la suya.
Muchos intelectuales y personas ilustradas han sido cegados por ese discurso. También hay muchos que lo hace porque simplemente de una manera hipócrita: les es fácil apoyar un discurso de justicia social aunque en muchos casos los hechos sean contradictorios porque de esa manera también justifican sus propias contradicciones. Apoyan la justicia social pero de ninguna forma están dispuestos a ceder parte de sus privilegios. Critican la explotación pero no están dispuestos a cubrir las cuotas del seguro social de sus empleados domésticos. Están a favor del uso del dinero del estado para programas sociales que en muchos casos se transforman en compra de votos, pero nunca han pagado impuestos. Es más fácil defender un partido político para justificar su posición de izquierda que reconocerse como privilegiado en un país donde existe una mayoría que vive en la pobreza. Una excelente dramaturga convertida ahora en propagandista e intelectual orgánica del partido en el poder después de conversar con el Fisgón, uno de los ideólogos del partido quien explicaba precisamente como los privilegiados del país niegan su posición, ella habló de “las clases medias acomodadas de Polanco”. Polanco es una zona de la ciudad de México donde se encuentran las tiendas más exclusivas de la ciudad y el metro cuadrado de una vivienda no cuesta menos de $5,000 USD. En un país donde el salario mínimo es de $500 USD mensuales, debería analizar a que le llama clase media pero seguramente ella, que también vive en una zona privilegiada, se considerará parte de la clase media del país.
El reconocido intelectual francés Jean-Paul Sartre, en un momento donde los estudiantes se oponían al régimen capitalista, también sucumbió a la esperanza de que la izquierda hubiera llegado al poder y cambiara el destino de los trabajadores del mundo pues siempre apoyó el régimen de José Stalin. Nunca habló de los campos de trabajo (Gulab) argumentando que eso daba armas a la derecha anticomunista. Esa idea de no dar armas a la oposición la ha expresado la presidente del partido Morena que señalaba que no había que investigar la corrupción en los gobiernos de su partido ya que eso daba armas a la derecha.
Quizás sea un excesivo optimismo de algunos o la esperanza de que se mejoren las condiciones de los pobres, quizás en otros sea simplemente que aceptan una postura que se basa en discurso más que en hechos, dado que de esa misma forma hipócrita construyen sus valores; otros en cambio se adaptan de una ideología a otra para seguir obteniendo beneficios. Así que en lugar de colocarnos a la izquierda o a la derecha, deberíamos mejor usar la técnica de Archibaldo: alrededor, alrededor, arriba, abajo, a través…
[1] Bienfait, F, et al, Political Left and Right: Our Hands-on logic, 2014, Journal of Social and Political Psychology, Vol. 2(1), pp 335-346
[2] Gauchet, M, La droite et la gauche Historie et destin, 2021, Francia, Éditions Gallimard
[3] Arango, L.F El origen y evolución de los conceptos de derecha e izquierda en la política, marzo 11, 2025, Colombia, El expediente
Recuperado de: https://elexpediente.co/el-origen-y-evolucion-de-los-conceptos-de-derecha-e-izquierda-en-la-politica/
[4] Sartori, G., La democracia en 30 lecciones, 2008, edit. Taurus
[5] Zechmeister, E, Que es la izquiera y quien está a la derecha en la política mexicana, 2006, México, Política y Gobierno.



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