Campeones del reciclaje
- yo8258
- hace 2 días
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La Real Academia de la lengua española en su diccionario señala 6 acepciones de la palabra basura, siendo algunas: suciedad (cosa que ensucia), residuos desechados y otros desperdicios. La relación que desarrollamos con nuestros desechos tiene mucho que ver con nuestra economía ya que lo que para las personas con ingresos altos es basura, para otros menos favorecidos resulta una oportunidad de aprovechamiento, pero no sólo tiene que ver con una cuestión económica, la forma en que nos relacionamos con los desechos también tiene una parte cultural importante.
La agente de bienes raíces cuando nos dio posesión del departamento que rentamos en la ciudad de Colonia, Alemania, suponiendo que como extranjeros no sabríamos clasificar adecuadamente la basura, nos explicó el uso de los contenedores. Durante más de una década que vivimos allí siempre me pareció que existía un cierto prejuicio de que los extranjeros nunca íbamos a cumplir correctamente sus leyes y había que ser especialmente estricto con ellos[1].
El bote con la tapa amarilla es para empaques, el de tapa azul para cartón y papel (que siempre se desbordaba pues al parecer sólo nosotros –los únicos extranjeros en el edificio– nos tomábamos la molestia de desarmar las cajas de cartón para empujarlas al fondo), y el gris para todos los demás desechos, nos explicaba la agente. Los edificios con jardín tenían adicionalmente un bote verde para los desechos de las plantas. Así mismo, en el parque cercano, había grandes contenedores donde había que separar el vidrio de acuerdo a su color: transparente, marrón y verde pero las botellas de vidrio de refresco y cerveza tanto como las de pet y latas tenía depósito (en algunos casos de 8 céntimos y en otros de 25, ósea unos 5 pesos) por lo que su recolección se convertía en una forma no sólo para que los jubilados complementaran sus ingresos sino para que, en un país donde los vendedores ambulantes prácticamente no existen, los inmigrantes irregulares pudieran obtener algun ingreso.
Pero no eran esas las únicas formas de deshacerse de los desechos. Un calendario preciso del servicio de limpia, además de indicar los días de recolección de los botes de cada color, señalaba el fin de la temporada navideña pues indicaba cuándo deberá sacarse el árbol de navidad a la acera para su recolección. Además de todos esos servicios, vía el portal de la empresa de limpia, se podían agendar hasta dos citas al año para deshacerse de colchones y muebles de gran tamaño que simplemente habría que sacar a la calle frente al domicilio la noche anterior. Pero muchos, para evitarse esa molestia, acostumbran dejar en la calle objetos y muebles en relativo buen estado con un letrero “Zum Verschenken” (para regalo). Escuché a varios locales expresarse en contra de esta práctica, afirmaban que mal-acostumbraba a la gente a llevarse cualquier cosa que encontraran en la acera pero unos más bien era un pretexto para dejar su basura en la calle.
No terminaban allí los servicios de limpia, una amiga calificaba como el pináculo de la civilización los patios donde podía uno ir a disponer de todo lo que no había podido deshacerse gracias a los servicios que he descrito. Resultaba fascinante observar las máquinas que trituraban los muebles que se lanzaban a sus contenedores no importando que estuvieron en buen estado, en otro lado se amontonaban montañas de electrodomésticos (alguna vez nos tuvimos que deshacer de alguno en buen estado por la falta de refacciones) y había también espacio para cartón, metales y no recuerdo que tantas cosas más. Además en los parque también existían contenedores de la beneficencia para ropa y zapatos.
No por nada, la agente inmobiliario, cuando terminó la explicación, señaló con orgullo: en Alemania somos campeones del reciclaje. Pues como no lo van a ser, si durante el tiempo que viví allí fue cuando he generado más basura en mi vida. De acuerdo a la Oficina federal de estadística de Alemania (DESTATIS) en 2025 cada habitante en Alemania generó 639 kg de residuos municipales[2] . Es claro que la generación de residuos está basada en el ingreso pues junto con Austria y Dinamarca se encuentran en primer lugar de la UE mientras que países como Rumania y Polonia están en todos los niveles más bajos de producción de residuos.
No todos los países y ciudades manejan la recolección de la misma forma. En Bruselas no se usan los contenedores sino bolsas especiales que en su costo incluyen el servicio de recolección y de acuerdo a su color el contenido. No resultan muy agradables los montones de bolsas que se acumulan esperando recolección. La llamada popularmente policía de la basura realiza investigaciones en el contenido de la basura para multar a quienes no cumplan con los requisitos de clasificación o saquen las bolsas en días incorrectos.
En México tenemos una relación especial con la basura. Los mexicanos en general somos limpios en nuestra persona, también dentro de casa y en el negocio. Un conocido de profesión perfumista comentaba que los atestados transportes públicos por la mañana huelen a Bel Rosita, ese jabón líquido que se anuncia para lavar la ropa delicada, a diferencia de en Europa donde a veces los aromas no son tan agradables.
Quien camine en México por las mañanas mientras se colocan los puestos de los ambulantes habrá visto que siempre lavan la banqueta antes de montar su lugar de trabajo. Somos limpios en nuestros lugares pero lamentablemente no en el exterior, aunque los mexicanos no tiramos la basura a la calle. Es raro observar a alguien lanzar un papel a la calle. Los mexicanos no tiramos, acomodamos la basura. Vemos como la gente se agacha para colocar sobre la acera la botella de refresco que acaba de tomar o la coloca sobre algun borde que encuentre por allí. Muchos doblan los papeles y los introducen en cualquier hendidura que encuentren o los ocultan tras el mobiliario urbano sin tomar en cuenta que muchas veces va a ser más difícil extraer todos esos desperdicios donde los “ocultan”. Estamos acostumbrados a que recojan nuestra basura. En la ciudad de México existen batallones de personas de limpia que todos los días tratan de contener que nos ahoguemos en nuestra basura. De acuerdo a la autoridad del Centro Histórico de la Cdmx[3] en 2019 había 385 personas que cada día en los 10 km2 que abarca barren 365 toneladas de basura.
Muchos se quejan que no hay suficientes botes de la basura, pero en países como Japón tampoco los hay y sus calles permanecen prístinas, y es que allá no está bien visto que la gente coma por las calles y aunque sí existe la comida callejera, ésta se consume en el lugar. Si observamos la basura que la gente tira por las calles la mayoría resulta de los alimentos que comemos los mexicanos en el camino y ¡vaya que nos gusta tragar!
De acuerdo a SEMARNAT[4] en 2017 cada habitante urbano en México generó en promedio de 1 kg diario (0.98 kg) de desechos sólidos, ósea 365 kg al año contra los 639 kg que se generan en Alemania pues no resulta extraño que las economías con mayores ingresos generen más basura. En esos países resulta más caro reparar. En India hasta las chanclas patas de gallo (flip-flops) se reparan. En tres viajes a India me han reparado sendas veces unas sandalias que gracias a ello tienen treinta años calzando mis pies.
Un influencer británico viviendo en México hizo un video de las extrañas costumbres de los mexicanos, una de ellas, señalaba: abres el refrigerador, tomas un envase de yogurt pero con sorpresa encuentras sopa allí. Se ve que no estaba acostumbrado a reusar los envases de la comida.
En un viaje por las Filipinas desperté la indignación de nuestros compañeros de viaje europeos cuando entregué al profesor de una escuela un paquete de dulces que repartió entre sus alumnos quienes inmediatamente dieron cuenta de ellos y lanzaron las envolturas la piso. Es cierto que los europeos son campeones del reciclaje pues generan al menos 1.4 kg de residuos al día contra los filipinos que generan menos de 500 g. De acuerdo a la Agencia Europea del Ambiente[5] la tasa de aprovechamiento reciclado en Europa llegó al 44.3% en 2022. De allí que si hacemos números, un europeo promedio seguiría generando más basura no reciclada que un filipino, y no es que minimice el problema en ese país que es uno de lo que lanzan más residuos en el mundo al mar, pero la posición de soberbia moral con la que los privilegiados y supuestamente concientizados del mundo criticamos a otras personas cuando en realidad tendríamos que hacer más nosotros mismos en lugar de dar lecciones de moral mientras sigamos generando cantidades excesivas de basura. Antes en esas sociedades más rurales la gente consumía productos naturales y sus desechos se incorporaban al medio ambiente de manera natural pero ahora si observamos esa basura actual que se tira al mar y al suelo, son empaques de productos provenientes de empresas trasnacionales de los países cuyos ciudadanos, gracias a la riqueza de esas empresas, pueden convertirse en campeones del reciclaje. No sólo deberíamos medirnos en qué tanta basura reciclamos sino en qué tanta basura generamos y que tanta basura se genera debido a las empresas que garantizan la riqueza de sus naciones.
[1] Así llegué a ver que si un peatón con apariencia de extranjero cruzaba la calle con el semáforo de peatones en rojo, a pesar de que la calle estuviera totalmente vacía, siempre habría alguien que le reclamara e incluso le llegaban a gritar “Ausländer” (extranjero), empleándolo como un insulto; la reacción no era la misma si alguien tenía apariencia local. Lo mismo lo experimenté en el aeropuerto cuando no pude demostrarle al oficial de aduanas en el momento de su revisión que mi laptop había sido comprada dentro de la Unión Europea y me aplicó una multa y los impuestos correspondientes si quería salir del aeropuerto con mi equipo. Posteriormente localicé la factura y obtuve un reembolso de las multas e impuestos pero todos los alemanes a quienes le comenté les había parecido exagerada y fuera de lugar la reacción del oficial de aduanas y afirmaban que nunca había sabido de un caso similar.
[3] Barre 365 toneladas diarias de basura en Centro Histórico
[4] Informe del Medio Ambiente, Sistema Nacional de Información Ambiental y de Recursos Naturales, Gobierno de México
[5] Wate recycling in Europe




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